Es la aplicación de una presión sobre una disolución concentrada para forzar el paso de la misma a través de membranas semipermeables provocando la retención de la mayor parte de las sales disueltas obteniendo un agua con una concentración salina muy inferior a la disolución de partida. Elimina la contaminación microbiológica como bacterias y virus, retiene el cloro en al agua, entregando un agua osmotizada.